jun 25 2010

Recuerdos de infancia: Angelita

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle,Recuerdos

Me la crucé una mañana en la puerta del ascensor:

__ ¡Mucha prisa lleva usted!, Angelita

__ ¡Ay!, hijo, es que llego tarde al médico.

Angelita ocupaba el apartamento contiguo al nuestro. Era una anciana menuda, de mirada triste y trato amable. Jubilada como limpiadora en un convento, Angelita vivía sola.

Días después, nos dijo, con frialdad, que tenía cáncer. Murió dos meses más tarde después de una agonía dolorosa. Durante bastantes noches escuché sus lamentos a través del tabique que separaba mi cuarto de su dormitorio. A veces, oí como lloraba con amargura.

El día de entierro hizo calor y estaba la calle desierta. Sólo mi padre, mi hermano mayor y un sobrino de la finada acompañaron el ataúd hasta el cementerio.

Más adelante, supimos que Angelita había entrado en el convento al enterarse que su marido la engañaba, aunque no quiso profesar porque seguía enamorada de aquel hombre, y así pasó su vida lavando la ropa de las monjas.

Cuando Angelita se jubiló, la abadesa le dió un paquete de correspondencia. Eran las cartas que su marido la había escrito durante varios años, y que las monjas decidieron no entregarle. Cartas de amor, pidiéndola perdón, diciéndola cuánto la amaba. Cuando Angelita pudo leerlas, su marido ya estaba muerto.

¡Cómo lloraba la mujer aquellas últimas noches de su vida! Yo, apenas un crío, rezaba, sobrecogido, al otro lado de la pared, pero mi padre, que sabía la verdad, movía la cabeza con una tristeza que sólo años después pude comprender.

Sulleiro

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jun 24 2010

Centonllo Extremeño

Hay que dejar el camino social alquitranado
porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas
hay que volar libre al sol y al viento

Yo tó borracho consumo las horas
mientras encuentro alguna
luna que ande con ganas.

Para mañana ya he comido mi pequeña ración de esperanza.

¡Hay que volar libre!

Robe (Extremo)

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jun 23 2010

Aforismos desaforados

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

Las ratas de sacristía no muerden en cuaresma

Como era autodidacta, se estranguló con sus propias manos.

Era un fotógrafo muy triste: sólo usaba cámaras mortuorias.

El bilingüismo es bueno para los besos: el trilingüismo es mejor.

Fue un gallego tan cauto que nació en Bilbao.

Murió del riñón y en el periódico publicaron su nefrológica

Ojos que no ven, que con su pan se lo coman.

¡Por el amperio hacia dios!, gritó al electrocutarse

Como eran muy guapas, montaron una casa de apuestas.

Sulleiro

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jun 23 2010

Yo no voy a ir al cielo

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle,Recuerdos

En la casa todos duermen, menos un hombre que escribe poemas y un chiquillo que llora, muy bajo, en la cama de su pequeño cuarto. El hombre interrumpe la escritura. Entra en la habitación del crío y se sienta en su cama.

__ Dime, hijo, ¿qué es?

__ Hoy nos ha dicho el padre Montoya en la clase de Primera Comunión que si confesamos antes de morir iremos al Cielo.

__ ¿Y qué es lo que te da miedo?

__ Que si yo me muero ahora… tú no estarás en el Cielo.

El hombre abraza al niño.

__ En el Cielo no existe el tiempo. Cuando tú llegues, cuando llegue yo, todos estaremos allí desde siempre, para siempre. Por eso es el Cielo.

Cincuenta años después, vuelvo algunas tardes al pequeño cuarto. Ahí están el balcón, y la cama. La casa sigue hoy vacía, y la noche cae sobre los tejados vecinos como si fuera un sudario.

Sulleiro

P.S.: Este texto, escrito ayer bajo el patrocinio de Bodegas Berberana, me ha parecido hoy horrible. Tiene muy poco que ver con lo que uno pretendía contar. Intentaré convertirlo en unos pocos heptasílabos. ¿Algún voluntario(a) para echar una mano?

S.

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jun 22 2010

¡EXCLUSIVA MUNDIAL! Aparece la carta censurada a Morticia Monster

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

Me llegan esta maña una docena de correos electrónicos lamentando no haber podido leer el mensaje enviado a Los Proscritos por la doctora Morticia Monster.

¡No se hable más! Servidor rectifica su decisión de anoche y publica, en exclusiva mundial, la invalorable pieza literaria de doña Morticia. Sirva como justificación a la censura el afecto que profeso a uno de los protagonistas del asunto. Pensé que debía proteger su intimidad. A mí, por lo menos, me produciría un gran apuro que mis amigos, familiares, compañeros de trabajo, ex-mujeres, y otras personas, leyeran un texto de esta naturaleza. Pero, en fin, me doblego ante la evidencia de que el Amor tiene razones que al entendimiento no alcanzan.

Pasen y vean:

ACERCA DE LOS SUPERHEROES

Llevo 24 horas seguidas llorando porque un cretino ha depositado cuatro gotas de veneno en la copa de vino de ese hombre que cada día consigue que lo quiera más y más. El hombre que consigue que cada día lo quiera más y más lleva 24 horas seguidas llorando porque de pronto dejó de ver que cada día consigue más y más que la mujer a la que ama le quiera y concretamente ayer lo amaba más que nunca y lo deseaba más que nunca y él por un malentendido (o por el veneno) no acudía a su encuentro.

Afortunadamente, el hombre acudió finalmente a su encuentro porque tiene tanta bondad dentro de sí que es inmune a cierto tipo de venenos, pero era tarde y la mujer que soy yo y seguía llorando hasta hace un rato, le abrió la puerta por mucho que el venero hubiera surtido también efecto en ella y poco antes le gritara insultos y desconfianzas por no acudir a su encuentro y sobre todo por no creerse que era el hombre que cada día estaba consiguiendo que lo quisiera más y más, hasta lo dolible.
Se abrazaron.

No obstante yo seguía llorando y desconfiando y él seguía llorando y desconfiando y yo no le cogía el teléfono y lo maldecía por engañarme y sólo conseguir que cada día lo amara más y más para que cuando lo amara más me hiciera daño. Él se dejaba las botellas de vino en el umbral de mi puerta en vez de bebérselas conmigo y yo ahogaba la voz del iphone entre almohadones para no escuchar su nombre y empleaba el día metiéndome en la cama hasta olvidarle. Somos seres literarios nos decían, y por lo tanto patéticos.

Él lloraba y yo no le veía llorar sino lanzarme espinas y no le cogía el teléfono y tuvieron que intervenir las Fuerzas del Bien para neutralizar el veneno, para escupir el veneno y para hacer que el veneno no tuviera la menor importancia.

Ahora por fin podemos dormir, sin la menor duda de que habrá quien se ahogue en su propio veneno que es incoloro y le circula por el alma como si se hubiera alimentado de hiel desde el momento mismo del parto.
Y todo esto sucede en Madrid a pesar de todas las rimas internas.

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jun 22 2010

Censura

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

He suprimido -o censurado- el mensaje de Ángela Martínez , Morticia Monster, acerca de sus relaciones con un miembro de Los Proscritos que a todos nos es muy querido. Yo creo que ciertos conflictos del aparato genitorurinario deben resolverse en el ámbito clínico, o al menos de lo privado, de modo que borro el mensaje der Ángela y en paz.

Haciendo un esfuerzo que el lector sabrá valorar, Los Proscritos están en condiciones de garantizar que, a partir de hoy, no contarán con la colaboración de doña Morticia Monster, ni de doña Isabel Pantoja.

Sulleiro

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jun 22 2010

Recuerdos de infancia: alcohólicos

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle,Recuerdos

Por entonces, yo era un chiquillo con pantalones cortos, bastante cabrón y acobardado.

Nuestros vecinos: don Ángel y doña Quili vivían justo al otro lado del pequeño patio de la casa. Tan pequeño que casi podíamos tocarnos por encima de las cuerdas de tender.

La cocina de doña Quili era lujosa. Tenía muebles blancos, electrodomésticos, y estaba siempre recogida. La nuestra era muy modesta: una mesa construida por mi padre, unos vasares, y la cocina “Orbegozo” de carbón.

Durante los largos atardeceres de verano, o en las veloces anochecidas de invierno, el fluorescente de su cocina se encendía de repente, llenando el patio de luz. Entonces, yo veía como don Ángel iba hacia un armario y se servía un vaso de vino.

Don Ángel era un tipo grande y reservado, que vestía trajes con chaleco, y se cubría la cabeza con elegantes sombreros de fieltro gris. Tenía, al parecer, un buen empleo en Explosivos Río Tinto.

Su esposa, doña Quili, era otra cosa. Habladora y autoritaria, visitaba con frecuencia las casas vecinas, incluida la mía.

Don Ángel, en cambio, sólo parecía interesado en apartarse de las cosas y las personas. Construyó un pequeño chiscón (*) en la amplia terraza de su casa, y allí se refugiaba, con un vaso de vino, un cigarrillo semi-apagado y un acordeón al que sacaba una música agradable.

Muchas tardes, después del colegio, iba yo a casa de don Ángel y doña Quili.

__ ¿Está don Ángel?

__Sí,está en la terraza.

Y allí estaba don Ángel, tocando el acordeón. Cruzábamos pocas palabras. De vez en cuando, se levantaba, cruzaba la terraza e iba a la cocina. Se servía un vaso de vino, y regresaba al chiscón para tocar otra pieza.

Nunca me dio lecciones, ni consejos. En realidad: apenas me hablaba, aunque sí me acarició la cara algunas veces. Llegué a quererle mucho.

(Por las noches, metido ya en la cama, yo me preguntaba si él seguiría tocando el acordeón en el chiscón de su terraza)

Don Ángel murió, de cirrosis, una de las últimas tarde del curso, poco antes de los exámenes.

Ese día escuché por primera vez la palabra alcohólico.

Sulleiro
(*) Chiscón: tabuco, aposento pequeño

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jun 20 2010

Llanto para después de una orgía

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

Como siempre, para la mujer de los minaretes,
y para el hombre de la espalda férrea,
y para la mujer de la metáfora cóncava,
y para la exquisita malevolencia que viene del Oeste,
y para los cosecheros de la Rioja,
y para la Amortajadica,
y para la chica bonita que está en las fotos de mi boda.

Cada vez me parezco más Fraga: oigo una gaita y ya estoy llorando. Debe ser cosa de la vejez, porque todo me hace llorar: las gaitas y la ropa tendida en el patio, los bocadillos de calamares y la foto antigua de un señor que no conozco. A este paso, voy a morir deshidratado.

Hice averiguaciones con algunos amigos de mi generación:

__¿Está Diana?
__ Sulle: ahora no se puede poner. Está llorando.

La edad no perdona y nos está dejando el lagrimal como el Delta del Ebro. Anoché también lloré, claro. Lloré cuando se marchó de casa el último invitado, y vi la interminable fila de botellas de vino vacías, alineadas en el pasillo como si fuera un ejército vencido que ha dado hasta la última gota de su sangre.

Le pregunté a mi mujer:

__ ¿Te acuerdas de cuándo nos íbamos a comer el mundo?
__ Sí, claro que me acuerdo.
__ Pues me parece que nos lo hemos bebido, corazón.

Pero no lloraba por eso. Lloraba, supongo, porque -otra vez- eran las cinco de la noche y aún flotaban por la casa los abrazos y las risas de esa mujer que parece una metáfora conceptual; y de otra que venía preciosa con un levísimo velo en el horizonte de la blusa; y del hombre de la espalda férrea, con la que tanto éxito tiene en la línea Aranjuez-Madrid; y de la polifónica malevolencia de la mujer que viene del Oeste. También estaba anoche esa chica bonita que aparece conmigo en las fotos de mi boda. Sólo faltó Doña Amortajadica, pero hay que admitir que la muerte tiene muchas servidumbres.

Ellos son jóvenes; yo, no. Lo dijo Gil de Biedma: “envejecer, morir, es el único argumento de la obra“. De acuerdo, pero decidme: después de haber vivido mucho, ¿quién tiene la fortuna de envejecer, de morir, en tan buena compañía?

__ Si vas a llorar otra vez -dice mi mujer- por favor, hazlo en la cocina y vas llenando mientras el friegaplatos.

Uno, que es obediente como una botella de vino, va llenando el friegaplatos. Y, entre plato y plato, mientras mira como entra por la ventana la primer luz del día, declama:

Resolución de ser feliz
por encima de todo, contra todos
y contra mí, de nuevo
-por encima de todo, ser feliz-
vuelvo a tomar esa resolución.

Pero más que el propósito de enmienda
dura el dolor del corazón.
(*)

Mi mujer, que se acerca por el pasillo, sólo alcanza a oir el último verso y viene corriendo con la tarjeta sanitaria de la Asociación de la Prensa:

__¿Te duele el corazón? ¿Quieres que te lleve a Urgencias?
__ Pues, no; prefiero que me lleves a la cama.

Y, ella me lleva al domitorio por el camino más rápido, porque, en eso de ir a la cama, mi mujer nunca se desorienta.

__ Cielo: cada día estás más cursi- dice ella mientras se desabrocha la blusa.

Sulleiro

(*) Resolución, de JGB

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jun 18 2010

Los viernes, orgía

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

Últimamente, nuestro muy querido Santiago anda algo triste.  Por ello, los amigos hemos decidido relagalarle una orgía. Claro, que ha de ser una orgía elegante y amorosa, porque Santiago es de natural  esquivo y delicado.  Esa es la cosa: el sexo tiene relación con todo. Incluso con el amor y la amistad. Y, desde luego, sin hacer de menos su práctica unipersonal, algunos lo preferimos en compañía. Por eso hemos pensado en regalarle una orgía especial a Santiago.

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jun 17 2010

Telegrama para una poema de Zelia

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

Como ya es habitual, Zelia dejó anoche un poema – RIP- , y hoy ya lo ha modificado. A mí, en principio, me gustó mucho la versión de ayer. Me gustó tanto que me fuí a la cama con la idea de contestar mediante otro poema. He estado dándole vueltas en la cabeza todo el día, pero cada día escribo menos y peor. Me cuesta trabajo decir lo que quiero decir, y me cuesta aún aún más decirlo como me gustaría hacerlo.

Telegrama para un poema


Usurparme. Tus ojos, mis dedos o mis brazos
mudos con tus palabras la huida me atraviesa.
Y los días meciendo al desapego
(RIP, de Zelia)

Le he dado a tu poema
las llaves de mi casa,
para que entre una tarde
en las alcobas viejas
y le hable a mis retratos
de los días meciendo al desapego.

Sulle, o así.

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