mar 04 2010
Mitrídates Eupátor
Querido Lobo: esta tarde he hecho mis investigaciones sobre el interfecto. He aquí la información recabada.
Mitrídates VI, también llamado
Eupátor Dionisio, y conocido como el Grande,
pudo haber sido un hombre de estos tiempos.
Se dice que asesinó a su madre y a su hermano
antes de proclamarse rey del Ponto,
y que fue clemente con su hermana desposándola.
También se dice
que podía ordenar pena de muerte
en todas las lenguas que se hablaban en su reino.
Temeroso de filtros y venenos,
mandaba a Krátevas, su médico, analizar
sus efectos en cuerpos torturados.
Dicen que halló el antídoto perfecto.
Ordenó la matanza
de los ciudadanos romanos de Anatolia,
—atrayéndose las iras de Roma.
Luchó por la Bitinia
pero su ejército fue derrotado.
Levantó otro ejército aún mayor,
para caer de nuevo.
Mitrídates Eupátor, rey del Ponto,
el asesino, el usurpador,
el coleccionista de venenos y de antídotos,
el de las vastas lenguas,
fue feroz en su triunfo
mas no supo sufrir
con debida elegancia su derrota.
Incapaz de arrojarse sobre su propia espada,
ingirió uno a uno sus venenos
pero sólo sintió leves molestias.
Suplicó a un oficial que le matase,
sin resultado. Las crónicas no dicen por qué.
Al final, su hijo Farnaces, hastiado,
y ansiando arrebatarle la corona,
le obligó a suicidarse
en un lugar olvidado del Bósforo,
aunque no hay leyenda ni indicio alguno
del arma utilizada.
Y la muy capulla lo cuenta con correctísima métrica así, como si nada.
Si es que los reyes, en razón de su cargo,
tienen la potestad de no morir, ni siquiera con hostias envenenadas
procedentes del sumo pontífice;
y ello, aunque firmen sentencias de muerte, intra o extra uterinas.
No así los elegidos por el pueblo, que son mortales, y mucho, que ya se sabe que el pueblo no otorga la inmortalidad y que los cargos elegidos por él son como de mentirijillas (ahora te pongo, ahora te quito).
No hay como la corona, o el palio, para poder matar sin ser matado.
¡Ah, Mitrídates! Si levantara la mitra…
Muchas gracias, Morti, aunque creo que hay dos versos que fallan, pero no voy a ponerme quisquillosa.
Querida Viky, así eran los monarcas absolutos orientales, muy cercanos a lo que hoy conocemos como totalitarismo (es que estoy leyendo a Hannah Arendt). Más que la inmortalidad de Mitrídates me interesa (me repugna) la mezcla de crueldad y cobardía, que me parecen caras de una misma moneda.
Conocemos bien esa moneda, de cuando aquí reinaba la dinastía gallega.
Y en cuanto al poema, que me encanta, aplaudo especialmente la magnífica ironía del verso 6º.
Acábalo con este par de endecasílabos:
La muerte, sin embargo, no le quiso,
vive entre todos, yace entre los nuestros.
No puedo por menos que alabar la inteligente cautela de Viki Frías.
En su blog -que bien merece la pena ser leído detenidamente, o, incluso, en libertad provisional-, establece un vínculo con Los Proscritos, pero sólo lo enlaza con las entradas de Antonia. Seguramente, yo, en su caso, haría lo mismo. Es más: me gustan sus comentarios sobre los poemas de Antonia. Y también lo de las hostias envenenadas. Eso sí, en esta ocasión, me desconcierta esa referencia a la dinastía “gallega“.
Sulleiro (y Carballeira)
Sulle, después de tu comentario, no he tenido más remedio que entrar en tus papeles y bien que me alegro.
Es curioso el vagar de almas semejantes por el ciberespacio; cuando menos lo esperas, ¡zas!, te salta una a la neurona y ya no puedes despegarla.
Gracias por tus palabras y trato de aclararte lo de la dinastía:
Supongo que eres joven y por eso no te acuerdas del “fresco general procedente de Galicia” que nos tuvo bajo su bota 40 años, paradigma aquí de todo totalitarismo.
Y en cuanto a los poemas de Antonia… ni ella misma sabe lo que valen. Los demás, sí que lo sabemos.
Y…
” vive entre todos, yace entre los nuestros,
la muerte, sin embargo, no le quiso.”
En cualquier caso, great Antonia!, y o mucho me equivoco, por la hora, o se puede leer a dos voces.
El martes lo maltratamos…con leves molestias?
O lobo mitridato
Viki Frías supone que soy joven, y no sé cómo agradecerle el cumplido. En realidad, soy el más viejo de Los Proscritos: basta con verme en la foto que encabeza este blog: el primero de la derecha, con gafas de sol y debajo de un sombrero blanco. Del “fresco general procedente de Galicia”, guardo los más funestos recuerdos y algún que otro quebranto físico -de menor cuantía-.
Me llamó la atención lo de la “dinastía gallega”, y no estaba seguro de que la metáfora fuera por esos rumbos fascistas-uno también presupone la juventud del otro mientras no se demuestre lo contrario-. Aclarado el asunto sobre Su Excremencia, nos queda coincidir sobre los poemas de Antonia en que “ni ella misma sabe lo que valen”. Así es.
Abrazos del
Sulle