mar 03 2010

Perdidamente, o así

Publicado por Sulle a las 11:38 pm en Papeles del Sulle

Me estoy enamorando, perdidamente, de una mujer que firma sus mensajes como “Amortajadica y con las ingles depiladas“. Reconozco que el asunto no es noticia. Todo el mundo sabe que yo siempre me enamoro perdidamente.

__Ya te has vuelto a enamorar perdidamente -dice mi mujer.

__  Creo que sí.

__ ¿Es psicoanalista? ¿vive cerca?

__ No, trabaja de holigan con los Celtic de Glasgow, pero vive en Arturo Soria.

__ ¡Ah! ¡Bueno! Eso es un ahorro muy grande.

A mi señora le disgusta que me enamore de mujeres que vivan fuera del término municipal. A mi me pasa lo mismo con ella: me molesta que se apasione por un señor de Vigo, por ejemplo. Esos amores suponen un gasto enorme, y más ahora que Iberia cobra por la segunda maleta.

__ Con Arturo Soria hay muy buena combinación de autobús -dice mi señora.

__Sí. Además, ella tiene las ingles depiladas.

Estas pequeñas manías mías siempre le hacen gracia a mi mujer.

__ Desde luego… ¡Mira que te gustan a ti las ingles!

__ Sí, a mi siempre me han gustado mucho las ingles, por parte de padre. Mi tío Bernardo, que en paz descanse, también era muy inglero.

¿Para qué decir otra cosa? Las ingles son un sitio muy acogedor. ¿Estás deprimido? ¿Bajo de tono? Pues te vas de visita a unas buenas ingles y enseguida ves la vida de otro modo. A mi me da igual que las ingles estén depiladas o no. Ahora las chicas se depilan mucho las ingles.

__ Si se depila a menudo, es que todavía es joven -dice mi mujer.

(Es que mi mujer es muy radical para estas cosas. “La ingle, para el que se la trabaja”, suele decir)

__ Sí. Es joven, debe tener menos de treinta. Pero yo la conozco desde hace cuarenta años. De cuando íbamos al instituto.

Claro que, entonces, todos éramos muy jóvenes. Tan jóvenes que ella no se depilaba las ingles todavía, y eso que sólo le faltaban diez o quince años para nacer.

-oOo-

En el barrio madrileño de Tetuán está uno de los bares más tristes de Europa. Se llama Asturias, y hace esquina. Tentado estuve esta noche de llevar allí a mi dilecta amiga -biógrafa oficial del Duque de Picaflor-, pero ella me ganó por la mano y terminanos en una cafetería ecléctica. No me disgustan las cafeterías eclécticas: siempre me infunden ese incierto sentimiento de ser un superviviente. Mi amiga también me produce la misma emoción, pero de otro modo. Y, además, me hace reir hasta más allá de la supervivencia.

La cerveza no está fría. Las patatas fritas, grasientas; y las aceitunas son, al menos, de cuando Miguel Hernández estudió sus primeras letras. Los de niños de ahora estudian morfemas y sintagmas. Mi amiga también les habla en clase del Bósforo y los minaretes. Si yo tuviera diez años más, o veinte años menos, me enamoraría perdidamente de ella. (Enamorarse sin que sea perdidamente es, como su adverbio indica, una pérdida de tiempo).

-oOo-

El blog está animado. Pero con la Morti es imposible. No hacemos carrera de ella. Y ya es muy mayor para enseñarla. La Morti lo va dejando todo tirado por la casa, esperando que otros la recojan. Mira que le dices: “Morti: pon tus entradas en Papeles de Ángela”. Pues ni caso, que guarde mis bragas el mayordomo. Ella, siempre, en invitados.

Sulleiro

5 comentarios

5 comentarios en “Perdidamente, o así”

  1. Amortajadicael 04 mar 2010 a las 10:05 am

    Estimado amigo de la infancia:

    Ya sabía yo que al final acabarías enamorándote perdidamente de mí. Sólo es cuestión de tiempo, me decía yo en el instituto. Bueno, de tiempo, de ingles brasileñas y de mortaja, que sé que eso último ha sido lo definitivo. Yo, quietecita, callada y mortecina, gano mucho. Eso de siempre.

    Por cierto, como ocurría en uno de sus cuentos, no me cabían las piernas en el cajón y me las han “rasurado” un pelín. Eso sí, las ingles intactas.

    Amortajadica y a sus pies,
    Doña Vicky (DEP)

    P.D.: Muy acogedor este rincón del No Mundo. Espero que no te importe que me pasee por estos lares en mis ratos muertos.

  2. Sulleiroel 05 mar 2010 a las 6:49 am

    Mi doña Amortajadica de las Grandes Ingles Europeas -¿recuerda usted aquellos tiempos de los Grandes Expresos Europeos, en los que retozábamos ingle con ingle mientras el tren recorría la campiña belga?- No usted no recuerda nada porque, al sólo efecto de amargar mi juventud, vuecencia no se había dignado a nacer todavía.

    En fin, habré de contarle a usted toda su vida. Por ejemplo, ¿sabe mi doña Amortajadica que es usted viudad de un digno prócer venezolano? ¿No? Ya ve usted cuánto trabajo nos queda. Nada une tanto como la muerte.

    Bienvenida a este No Mundo.

    Ardo en deseos de rechupetearle sus pálidos mofletes mientras bailamos un funeral envueltos los dos en un único sudario.

    Beso con devoción sus fuegos fatuos

    Sulleiro (QEPD)

  3. Morticiael 10 mar 2010 a las 10:08 pm

    A la atención de doña AGEI (1)

    Muy señora mía:

    Ante las evidencias ad proscritum de la innumerable simpatía e inglesitud que mi adorantísimo conde de Suyeiro le profesa pubis pronovius, no tengo por más que manifestar mi celosía más ruda y gallinácea en nombre de todos los astros redentores:

    Gritaré, gritaré y grtaré, si no se me ofrece una amplia descripción de todo el territorio verbal que rodea sus ilustres ingles.

    Suya acojonadísima,
    La Morti.

    (1) Sois todos miuy listos así que no tengo que dar explicaciones.

  4. Morticiael 10 mar 2010 a las 11:37 pm

    Gomentario de Google:

    Quiso decir AGIE … ?

  5. Amortajadicael 16 mar 2010 a las 11:12 am

    Un sudario para tres

    Querida Morticia:
    Disculpe usted que no me haya presentado. Los muertos somos así, pelín punkarras.
    Yo, en vida, era muy aficionada a las comedias de Doris Day & Rock Hudson. Ya ve qué simplona. Mi mantra era: “una buena lobotomía, te alegra el día” y, acto seguido, buscaba el pack de lobotomía a mejor precio (normalmente, uno que incluyera depilación láser de ingles de regalo). En fin, no me voy a poner autobiográfica, que eso no es nada glamuroso ni lúgubre y una tiene que mantener su recién estrenada aura de misterio. Sólo añadiré que en lo literario me dediqué a escribir los epitafios de mis vecinos y familiares. Un arte hermoso a la par que útil pero muy poco valorado, la verdad.
    Ay, la muerte es una digresión constante, querida, una no se da cuenta y se pone a larvear en un flash-back de esos con musiquilla de fondo.
    En fin, ahora que ya sabe quién era yo en vida, le diré que, desde que estoy amortajadica, soy una mujer nueva. Ahora Hudson y Day me dan grima porque en mi ataúd (acolchadito, tiene que probarlo, querida) no hay sitio para ñoñerías, sólo para experiencias hardcore. Cómo decírselo, sólo tengo tiempo para lo carnal (una está pelín putrefacta pero aún tiene algo de chica, no se crea).
    Así pues, querida, aunque Sulleiro y yo seamos los protagonistas de este putrefacto romance post mortem, tenga en cuenta que en este sudario, si caben dos, caben tres.

    Ardo en fuegos fatuos de tenerla junto a mí en este mullidito ataúd.
    Suya y de cualquiera, la verdad.
    Amortajadica y muy pendón.

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