feb 04 2010

Una taza

Publicado por ignacio a las 5:23 pm en Papeles de Ignacio

Queridos proscritos, os mando uno de mis poemas más transparentes, pero que encierra, creo, ciertas perplejidades morales. Espero que os guste:

Tengo donde vivo una taza,
es blanca, con escasos adornos,
le falta el asa y tampoco tiene plato,
pero retiene bien los líquidos, fríos y calientes,
aunque es algo pequeña,
y muchas veces me quedo con ganas
de más café, o tengo que llenarla dos veces de agua.
Es mi taza, la tengo desde siempre.
Después de usarla la lavo con cuidado,
la seco y la guardo en su sitio.
Pero ya me he cansado de ella
y estoy buscando una mejor,
o mejor varias, no sé, seis, o doce,
o el número que vendan normalmente
(quizá diez),
las quiero de colores alegres, optimistas,
de diseño moderno, más bien grandes, pesadas,
de tacto agradable, a juego con la cafetera.
Luego, cogeré la vieja taza,
que ya no me sirve,
y la tiraré.

5 comentarios

5 comentarios en “Una taza”

  1. marisolel 04 feb 2010 a las 8:59 pm

    Bienvenido, Ignacio.
    Me gusta la sencillez de tu poema
    Oye, yo no tiraría la taza que te ha servido desde hace tanto tiempo así como así. Te puede servir aún. ¿Es que ya no le tienes cariño? ¿Raspa o algo así? Utilízala junto con alguna de las nuevas pero no la tires…

  2. Mortiel 05 feb 2010 a las 12:42 am

    Curioso. Igual que Mari Sol, pienso que no debes tirar la taza, sino empezar a ver que siempre estuvo llena de colores. (Pero ya decía el Suye que le subplanté en lo cursi).
    Sincero poema, como debe ser.

  3. Sulleel 05 feb 2010 a las 1:48 am

    De Ignacio ya conocemos, por el taller, sus buenos poemas, pero esta es la primera vez que nos habla, antes de los versos, sobre ciertas “perplejidades morales”. Y, al leer el poema, comprobamos -una vez más- la justa precisión de Ignacio en el uso de los términos. ¡Perplejidades! Eso me parece su poema. Y, a pesar de su ternura, es cosa bien seria. No sé: creo que de esas perplejidades no podremos separarnos sin descalabrarnos la conciencia.

    (Se agradece, y mucho, el delicado obsequio de la transparencia)

    Sulle

  4. Antoniael 05 feb 2010 a las 5:53 am

    Pues yo no creo que no debas tirar la taza; lo interesante del asunto es que hayas hecho un problema moral de un deseo de cambio…
    y yo creo que eres astuto; la sencillez formal no significa que sea transparente. Yo empiezo a preguntarme por qué la taza vieja y las nuevas son excluyentes, y por qué ese tono sereno enunciándolo, etc…

    Abrazos,
    Antonia

  5. Sulleel 05 feb 2010 a las 4:46 pm

    Antonia, como no es muy alta, se distrae poniendo minas en el suelo, con la esperanza de que los torpes y cegatos nos dejemos los adjetivos en pleno paseo por un verso.

    No hay transparencia en el poema. Hay transparencia en la intención de don Ignacio: que anuncia aquí la perplejidad de un dilema.

    Ojo, Ignacio: cuando Antonia se pregunta cosas… te las está preguntando a tí.

    Besos mil

    Sulle

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