feb 03 2010
Díptico
I
I wake up
and the day feels broken
I tilt my head
I am trying to get an angle
Björk
En esa hora cuando ya la noche es transparente
todas las cosas se hacen más tangibles:
el agua que resbala por mis muslos,
las viandas que me sirven de alimento,
el roce apresurado de sus labios.
Contenidas en sí misma, ajenas
como si nada mío fueran, sólo
un raro acontecer:
un ángulo de luz en el asfalto,
un arco de hojas a merced del aire,
una línea de niebla en la autovía.
Pudieran no haber sido,
pudieran ser su envés,
pudieran no ser más—
y quisiera estrecharlas fuertemente,
acunarlas, besarlas en un orden
de ocho notas, quizás de doce versos,
para no creer que son piezas de fuga,
acordes prescindibles en la coda,
para poder creer que hay algo más
que este sol que consiente en alumbrarnos,
que este azar que nos lleva a cualquier parte.
II
Timor et tremor venerunt super me;
et caligo cecidit super me
De “Cuatro motetes para el tiempo de penitencia”
Francis Poulenc
Cae la noche,
a semejanza de sí misma y de la niebla,
a cobrarse las piezas señaladas.
El roce de la sábana en el cuerpo,
el lento divagar que me adormece,
su manso respirar en mi costado
dan paso
a un extraño alejarse de las cosas,
dejándome
como si nada mío hubiera, sólo
aquello que lo oscuro me concede:
el frío ardor,
la llaga y su vigilia,
el huésped desabrido.
No quiero nada más que me acompañe,
ni que venga a aclarar esta penumbra,
ningún azar
ni un verso inquieto,
sólo un coro de voces doblegado
a una fuga perpetua de las cosas.
-
Como si nada mío hubiera, sólo
esta seca oración antes del alba.
@Antonia, 2010
No tengo palabras. Se las dieron todas a Antonia y lo peor del caso: en el orden preciso.
En serio: UFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF !
Pues contigo no se quedaron cortos…
Antonia
Buen poema, Antonia, aunque me ha dejado ¡Plof! ¿Qué tendrá la noche?
Más que una oración seca, es una una oración terrible.
El frío ardor me ha conmovido.
Es un regalo que tú haces nuestro.
Aunque lo pretendamos, jamás podríamos odiarte por ello.
Hija mía, véndenos tu libro al miserable precio del dinero.
(Releyendo) Joder qué asco lo pelota que me pongo, ¿no? Sí.
Pues hale. Es que soy… ()
He regresado a un cuerpo de medianoche y me ha pedido volver al poema. Oía el Halleluyan de Jeff Buckley.
Ahora que lo entienden mis brazos, yo también lo comprendo de veras. Y duele más aún.
(Se desborda en cada renglón-catarata como si ya fuera yo, como si ya fuera nos. Y sólo hemos danzado unas estrofas a ciegas)
Vuelvo y vuelvo a ese segundo anhelado de inexistencia que describe. Y comprendo que la vida, sin más se derrama.
Ahora suena en mi aparato la banda sonora de Noviembre.
Y también tiene el olor a almohada de lo triste.
Nunca antes le había escrito un poema a un poema.
olor a almohada de lo triste, qué bonito Morti
¡Que alguien amordace a la Morti!
¡La banda sonora de noviembre!
Esta mujer piensa y siente en verso.
(¿Follará también en alejandrinos?
¿o lo hará en cueros, como casi todo el mundo?)
Te lo he puesto a huevo, ya lo sé, pero, por favor, ten cuidado con la respuesta: hay gente de orden que nos vigila las hormonas.
Zuye
Anda, pues a ver si ese va a ser el problema…que igual follo en verso. Gracias Suyito, lo intentaré en prosa (¡con la pereza que me da a mí introducir el puto conflicto, hombre!).