abr 10 2008
Sobre pechos
Y qué puedo decir sobre pechos si cada vez me gustan menos. Me refiero a los míos que siempre odié. Corría con los libros delante para que no se viera el movimiento rítmico de arriba y abajo, arriba y abajo y alguna vez a izquierda y derecha. ¡Qué asco! Arriba y abajo y nunca podía quitarme ese peso de encima. He sido deportista y aún hoy sigo haciendo que corro. Antes no exixtían esas corazas-sujetatodo que se venden hoy. Nunca he descartado la idea de quitarme un trozo de esos de más. Pero me da miedo y cuesta mucho. Hubo un tiempo que no me importaba tener las tetas gordas porque había alguien que me las miraba, me las tocaba, me las mordía, me las acariciaba…, me ponía a cien. Incluso cuando me las miraba, me gustaban. Algún tiempo he llegado a sentir placer con ellas. Pero chicos, no os creáis que son tan sensuales y eróticas como se pone en el porno. tengo amigas con las que he comentado esto y coincidimos. Donde esté una buena caricia en otro sitio. La piel es extensa y hay zonas mejores. Un pie, un muslo por dentro, una espalda, la cabeza, de verdad, hay zonas mucho mejores. Otras que no nombro. Y no sé para qué cuento estas bobadas de pechos y sal. Me gustaría saber como sienten vuestros pechos, si es que sienten, claro. Tengo prisa, hoy voy a escuchar a Jesús al que le dedico, igual que a todos los proscritos, este poema.
PARA UN PECHO DE HOMBRE
Es medianoche y hay un amor subastado
hay una cama y libros y un CD de Win Mertens
hay un cerrar los ojos
y un apoyarse en su pecho
que es tierra firme por un rato
que es viajar a otra casa de música dodecafónica
y de corazón ahumado.