ene
30
2009
Anoche soñé que volvía a la aldea. Soñé que el viejo párroco estaba muerto, y que habían arrojado su cadáver en medio de la carretera, frente a la casa de mis padres.
Pero la verdad es que no fue así. Eso sólo pasa en mis sueños. La verdad es que la noche que murió el cura llovía a mares, y nadie quiso ir a velarle. Mi padre fue el único de la aldea que se acercó a la iglesia para ver al cura muerto. A mi madre le extrañó aquello.
__ ¿ A que fuiste a la iglesia, hombre?
__ A dar gracias a Dios, mujer.
Esta mañana no deja de llover, y yo también le doy gracias a dios por haber heredado un odio tan vivo.
Sulleiro
ene
28
2009
Para Concha García,
que hoy me obligó a perpetrar este poema a toda prisa.
En aquél tiempo,
las canciones subían por el patio.
volando entre sábanas blancas,
y alguna blusa negra.
Canciones prendidas
en las cuerdas de tender.
Canciones aventadas,
cada tarde de domingo,
al inmenso azul
de aquella derrota impronunciable.
Domingos de tango y de cuplés,
que cantaban mis vecinas
como si ellas cargaran siempre
con el peso de un hombre a sus espaldas.
Se vive solamente una vez
hay que aprender a querer
y a vivir.
Niño péinate ahora mismo,
que llegamos tarde a Misa.
Las mujeres que yo amaba
tenían labios de bolero
y su piel bien pudo ser
como la flor de la canela,
que airosa caminaba
por bares amarillos,
donde nos cogíamos las manos
sólo por debajo de la mesa.
Canciones de domingo,
por la tarde
se vive solamente una vez
hay que aprender a querer
y a vivir.
Y aquél domingo que por fin me besaste
el Madrid terminó empatando con el Betis.
Sulleiro
ene
27
2009
Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.
Las flores del mal. Charles Baudelaire.
Una cosa bonita del Claudio
ene
27
2009
Una mañana de agosto, Antonio y Josefa se asomaron al altar, en una iglesia de Plaza de España. El sacerdote que les sorprendió ensimismados, convirtió su curiosidad en santo matrimonio. Aquella noche la pasaron en una pensión del barrio de Maravillas. El tenía 53 años, ella acababa de cumplir los 39. Ambos aparentaban esa edad.
La noche siguiente les cobijó un vagón de segunda, en el expreso de las Rías Bajas. Pasaron a continuación, toda la semana cortando hierba. Ella preparaba ponches de vino honesto con yema y azúcar. El apurando guadaña, resoplando con la hoz y viendo caer las gavillas de centeno, que entonces recibían otro nombre. A veces se apoyaba en el carro de las vacas, a veces no.
Volvieron cansados y al decir de todos, casados, a una casa de la calle Ángel Larra. Mientras carretas de grava inventaban la calle, ellos concibieron.
Les visitó la familia para tomarse unas fotos delante del aparador, que vestía el salón y cuando éste ya estuvo lleno de ellas, tuvieron un hijo.
O Lobo
ene
27
2009
Para todos Los Proscritos
Es un poema muy breve de Manuel Vázquez Montalbán:
PARA QUÉ CONTEMPLAR
el repetido error del olvido
o la inútil precaución del recuerdo
los supervivientes merecen
bogar por sus deseos
inciertas naves antiguo tu naufragio
mirón mirón que miras
la obscena repetición del fracaso.
Del Sulleiro
ene
25
2009
Sólo que muchas gracias, amigos, tanto a los que me acompañásteis en el recitado de mis versos como a los que no, pues sé de sobra que vuestro cariño estaba conmigo allí donde vuestro cuerpo se ausentaba.
Que me hubiera gustado daros un abrazo a todos y que lo hago ahora desde aquí y os animo a seguir pase lo quie pase, aunque las bombas se empeñen en caer cada vez más cerca.
Ánimo, poetas, que al corazón le llega poca sangre.
Urceloy