Archivo de octubre, 2008

oct 22 2008

Conjuro

Publicado por Juan en Papeles de Juan

(Para ganarle tiempo al porvenir)

Los ojos de la ira más allá
del mismo infierno.

Sin centro el propio centro.
Del primer ¡oh mi amor! hasta el último ¡mi vida!.

Que el abuelo sostenga al padre
de su hijo y el padre al hijo
del abuelo y que así
se sostenga el vacío.

El diente-cola de una pesadilla
servirá sí o sí
puede ser, de amuleto.

Baste un segundo just
sólo un second mi amor
to go mi lovely one
un segundo no more

y ya
enough
my love

juan hospital

(larga vida a los proscritos)

No hay comentarios

oct 21 2008

Conjuro del lobo

Publicado por jantonio en Papeles del Lobo

 

Conjuro a las espumas del gel de baño verde

                                        A Sulle, mon semblable, mon frèré.                                

Como no tengo nada mejor que hacer

antes del nacimiento de este día,

he abierto el tapón hermoso de un gel

verde, ése que veis sobre la repisa:

 

contemplaba con tanta desconfianza

tus avances, la gota que cae, cae

y siempre está cayendo, disoluta,

resbalando por y entre los muslos

como óbolo en los labios de la espuma,

como picor de ojos si te has ido.

 

Antes eras turgencia de la sal,

ahora el descalabro asombroso y piel

asombrada y humo de tabaco,

mi transpiración te lleva a la plaza

innombrable del gozo y de la lluvia,

para ponerte bajo la sospecha

del olvido,

para no conjurarte con la prisa,

para proponerte en esta mañana

y sólo en ella, vivir con salvajes

ríos que acabarán sus días,

entre afilados dientes de desagüe.

 

Tú, gel verde, mi idéntico. Mi hermano.

O Lobo

No hay comentarios

oct 18 2008

Cuarteto No. 13 de Beethoven

Publicado por Antonia en Papeles de Antonia

Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Pedro Salinas

Al escuchar el cuarteto no. 13 de Beethoven,
digamos que ahora mismo,
en esta tarde
de Julio silenciosa,
sin quehaceres ni excusas,
sin que, ni siquiera, el calor apriete
e impida la quietud,
siento ese peso en el pecho que algunos
podrían confundir con la respuesta
de un órgano sensible a la belleza,
pero que, en realidad, es algo como
la débil resistencia de los párpados
a abrirse y permitir que el sueño escape
o el quejido de un dique
que cediera al empuje de las aguas.

Esta tarde de Julio silenciosa,
sin que nada se advierta en mi exterior,
escucho el cuarteto no. 13 de Beethoven
como quien se abandonase a la crecida de las aguas
y contemplara,
tal y como fueron soñados, es decir, vividos,
en otras tardes de Julio como ésta,
la bruma de la aurora en jardines alemanes,
la noche cayendo en una terraza argelina,
aquel retazo de luz prendido de una vidriera de Ronchamp,
o el gemido de dos cuerpos que nunca se abrazaron,
y los viera pasar,
a la deriva,
dejando tras de sí,
entre el júbilo de alla danza tedesca  y el desgarro de la Fuga,
fragmentos de viejas fotografías,
páginas rotas-pedazos de lo que no existe-,
y este peso-su presencia-en mi pecho.

 @ Antonia Díaz Rodríguez, 2008

No hay comentarios

oct 10 2008

Sinotomocafé Yonosoynadie

Publicado por Juan en Papeles de Juan

- la palabra alimenta
la verdad que no está -
.        Margen del ser -
al tiempo que lo nombra -
expectante, el olor a café
que soy
(fuera de mí)

© juan hospital (y tal)

No hay comentarios

oct 01 2008

Me llama el jefe a su despacho

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

 ¡Otra crisis! 

¡Necesitamos soluciones! 

Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere“, dice Sánchez Ferlosio en el diario El País de hoy.

 Hay solución para esta crisis. Naturalmente que la hay. La solución somos nosotros. También lo dice Ferlosio en la misma entrevista: “la Historia es siempre historia de la dominación“.

Si ellos están en crisis, todos estamos en crisis. Si ellos tienen un problema, todos tenemos un problema.

 ¿Y al revés? 

¿Nunca habéis llamado a alguien para decirle que estáis sin trabajo? 

__ ¡Ay! Perdona que te corte, es que me llama el jefe a su despacho. 

¿Nunca habéis llamado a alguien para decirle que os ahoga el miedo por una desgracia personal? 

__ ¡Huy! Tengo que dejarte. Me llaman por la otra línea. 

No. Al revés nunca hay crisis. Siempre fue así. Ellos son nuestro problema; y nosotros, su solución.

Faro Villano

Un comentario