Archivo de junio, 2008

jun 23 2008

Agua

Publicado por Claudio en Papeles de Claudio

Como sabeis no tengo costumbre. Por algo se empieza.

De las lágrimas de los vivos y de los muertos,
de las recién paridas y los recién nacidos,
de los enamorados;
de la entraña del cielo, surge profunda y negra.
Se asomará a la luz, acuchillará la tierra,
torneará las rocas
y devorará mansa, el mundo que la contenga.
Mientras, desde esta fuente, canturrea rumores
que han colmado mi sed.

Claudio

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jun 18 2008

Comprobación

Publicado por Antonia en Papeles de Antonia

                                             Para J. M. Sulleiro

Hoy os traigo este órgano desnudo
para que lo toquéis
y lo veáis bombeando en el vacío,
para que me digáis
si puede sostenerse entre las cosas,
abierto a la intemperie,
al roce intermitente de los filos,
alegre en el descanso
de la vida menuda y de la nada.

Y me diréis que no,
pero que sería necesario comprobarlo.

Por ejemplo, podéis analizar
cómo reacciona con la más ligera
presión de vuestros dedos.

Ved cómo crece
la desazón que llaga el pericardio,
el grito de la sombra que lo habita
como si fuera un soplo,
hablando su lenguaje de pulsiones,
de cuerdas ácidas,
de frío,
la gota de agua que cae inaudible
y, torrente sonoro, se desborda.

Y, tras haber concluido vuestro examen,
ya sabríamos
por qué no halla la calma en la quietud
el órgano desnudo que os ofrezco.

Miradlo ahora,

alerta, como el ciervo
que teme hallar el silbo que vulnera,

febril, como el adicto
al que espanta no sentir de nuevo su tortura,

ligero, como la hoja,
a merced de los roces y la nada.

 

@Antonia Díaz Rodríguez, 2008

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jun 18 2008

Sonatina para una mano

Publicado por Antonia en Papeles de Antonia

                                              Para Jesús Urceloy

Interfiere Poulenc con mis teoremas
a la hora azul de la mañana que aún guarda, intacto,
el silencio de la noche, aunque también podría
tratarse de Prokofiev,
o de algún lieder de Schubert o Mahler,
y la mano se va hacia mi cuaderno,
al pequeño cuaderno que esconde las palabras,
y, en ese momento, mi mano cruza
los mundos
y vuelve-suele coincidir con el clarinete
clavándose certero en la columna vertebral-
airada y cirujana,
a hacer la disección que sea oportuna.
En esos casos,
una vez que ha guardado el escalpelo,
aliviada regresa mi mano a sus teoremas,
al calor de la vida sin sombra ni matices.

Sin embargo, otras veces,
cuando en los acordes del piano suena
aquella sonatina de Ravel,
como pasos de baile,
íntimos,
al cruzar esos mundos,
vuelve mi mano,
insoportablemente absurda y joven,
con el perfume de unas flores nuevas
o el limo de una fuente entre los dedos,
-aquella fuente tras la galería,
aquellas flores nuevas en el patio-
con el rastro imposible
de una risa o una caricia o, quizás,
su vehemencia.
Y, entonces,
ya no regresa mi mano a sus teoremas,
ni aprecia la ausencia de la sombra y sus matices,
sólo reposa
sobre el cuaderno,
perturbada por la interferencia de la música.

@Antonia Díaz Rodríguez, 2008

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jun 18 2008

De paso. ¿Quién?

Publicado por Juan en Papeles de Juan

Aquí
sin más.

Viendo como el paisaje pasa sin intención por la mirada
y no para quedarse
casualmente de paso el paisaje
pasa
componiendo rectángulos de tierra, un horizonte a la deriva.

La cigüeña en el poste
y esas líneas metálicas que alcanzan la distancia
entre la ciudad que aún no
aún no existe y la ciudad perdida en su abandono.

En algún sitio habrá
tiende a pensar mi yo metálico un principio
un fin.
Siento alivio al creer, me salva el metal blando,
que no me incumbe.
Me salva la mujer sentada junto a mí
la mujer que parece no existir
tal como yo.

Al parecer aquí nadie es de nadie
no hay antes no hay después
historia o porvenir
a pesar de los cables
a pesar del teléfono
tan repentino
sonando
quién
lo hubiera imaginado
sonando en el vacío
¿sí?
del espacio inalámbrico entre ella y yo
¿quién es?
aquí nadie es de nadie
tan repentino
aquí no está el pasado no hay futuro

no hay cielo doble un solo cielo aquí
no hay nada que temer
entre la ciudad que aún no existe y la cigüeña en el poste
la ciudad perdida en su abandono

pronto llegaré
                      oigo decir
                                      ¿a quién?
                                                     aquí
                                                sin más
                           aquí quiero quedarme.

juan hospital

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jun 13 2008

Seis y nueve

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

¡Calma! Nada de asustarse, que el siguiente poema no es mío.

Por mucho que maese Urceloy nos halla  haya -corrección del mismo Urceloy- guiado estos días por la poesía de la piel, yo necesitaría toda la desvergüenza de un Berlusconi para poner aquí la “Oda al dedo corazón” o, aún peor, mis versículos sobre la grapa y lo barcos. Bastante bochorno sufrí en el taller. Menos mal que Amara y el Urce tuvieron la piedad de leer, en mi nombre, ambos poemas.

Es lástima, en cambio, no disponer de otros versos. Por ejemplo, de la exquisitez que nos trajo Juan Hospital. ¡Qué cosa! Al escucharlo en el taller, servidor se imaginaba un hilo de seda colgando entre las piernas de un compás. O de la poderosa marea de Claudio. Y, también del amor hasta los virus del Calonge, o de la llamarada de Marta -¡qué poderío tiene “la nueva”!-.

Claro que cada uno tiene sus debilidades, y, en ciertas cuestiones, la mía es doña Antonia. Salvando el título de ”Día y noche”, y ese ”todos” los rincones del principio,  su poema fue otro zarpazo entre las piernas.

En agradecimiento a tan buenos ratos, os dejo aquí un poema de Manolo Vázquez Montalbán. Es un poema de A la sombra de las muchachas en flor  [Poemas del amor y del terror]. Se titula Seis y Nueve.

En tu seis y en mi nueve
hay un instante el mismo instante
de nuestra vida y de la vuestra

(¿o fue una tarde?)

suele ser por las tardes de mayo
cuando se descubren las emociones
                                                           solidarias
y la lengua se niega a reparar las cosas
las lame y las dilata
                                 abolidas las palabras.

Manuel Vázquez Montalbán

—————————–

Abrazos de un tal
Sulleiro

 

 

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jun 09 2008

Queimada

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

 (Así ardía el aguardiente en la marmita del Lobo. Foto del Sulle)

Imaginad la casa del Lobo en un pueblo de los montes madrileños. Pensad en que son las doce en punto de la noche, y que están todas las luces apagadas. Mirad: en el centro del patio está la gran marmita llena orujo. Escuchad: con su hermosa y grave voz, Urceloy lee un conjuro. Y, después, el Lobo Ramírez prende fuego al aguardiente.

Pues así comenzó la queimada el sábado siete de junio.¡Teníais que haber visto cómo ardía – azul, amarillo y rojo-, el aguardiente, y el azúcar blanco, y las mondaduras del limón y los granos de café! ¡Teníais que haber visto aquella fiesta de colores líquidos en la oscuridad de la noche!

El Lobo nos instruyó con detalle: “Cada uno removerá el orujo con el cazo, siguiendo las agujas del reloj. Habréis de hacerlo siete veces cada vez, hasta que el fuego se apague por sí mismo” .

Cuando, al fin, el fuego se extingue, después de ciertos estertores verdes, el Lobo sirve el aguardiente en unos pocillos negros que pasan, de mano en mano, siguiendo nuevamente las agujas del reloj. “La queimada es un rito solidario”, explica el Lobo.

Es la hora de beber juntos. ¡Felicidades, Lobo!

Tal y como él había prometido, los fastos por el cumpleaños del Lobo se prolongaron, este fin de semana, de sol a sol, y casi de luna a luna. Veinticuatro horas de festejos, con alguna que otra de propina.

Claro que todo tiene su explicación, porque habréis de saber que, en su mesilla de noche, el Lobo tiene unas gafas de sol, un libro de Evelyn Waugh, un peine y una buena edición de La Ilíada. ¿Qué se puede esperar de un hombre así?

¿Qué se puede esperar de un hombre que es, a la vez, Brideshead Revisited, Troya y Viana do Bolo?

Pues se puede esperar lo que, al final sucedió. Que el Lobo Ramírez aprovisionó el festejo con dos hectáreas de empanada, varios hectolitros de buenos vinos y aún mejores licores. Hubo lagos de daiquiri y ríos de cavas y cerveza, toneladas de tortilla, e innúmeros metros cúbicos de jamón, de queso, de carnes, de frutas y dulces, y varios kilos de bombones.

De todo lo bueno hubo, y lo hubo en abundancia. Tuvimos música celta, y la sintonía del NO-DO, y vinilos de los ochenta. Por haber, incluso había, un periodista abrazado a dos botellas de Rueda.

¡Sólo dios sabe cómo y cuándo dormimos!

El domingo amaneció tarde, nublado y frío, así que el Lobo se vistió de sportman 1920. Era cosa de ver, bajo la lluvia, aquella suprema elegancia por Cadalso de los Vidrios. Un polo de tenis, airosa chaquetilla con sus pantalones blancos, zapatos de piel rojiza y lustrosa. Con sus gafas de sol recién estrenadas, y pitillera de plata en ristre, nos llevó el Lobo al estanque -hoy vacío- donde, según cuentan, otrora un Álvaro de Luna se solazara con la desnudez de los nadadoras lugareñas. (¡Señor! ¡Cuánta piedra, y cuanta agua, para aquellas pieles tan jóvenes!).

Como se ve, en Cadalso no falta de nada. Hay ruinas, y semovientes. Hay una iglesia muy grande, y muy vacía, en la que uno se imagina cientos de bodas, bautizos y funerales. Y, muy cerca, hay una plaza con farolas isabelinas. Y, más allá, otra plaza -la de toros-, hecha con acero y uralita. También hay un Centro de Salud, tres veces inaugurado, y una fábrica de telas abandonada con todos los cristales rotos. ¿Bares? Tantos, o más, que habitantes. Da igual en que bar entres: en todos saludan al Lobo. Os lo puedo asegurar: el domingo llovió a conciencia, pero al Lobo no le cayó ni una gota.

¡Qué fiesta más buena!

¡Qué espléndido cumpleaños el del Lobo en su Cadalso!

Sulle&Nana

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jun 09 2008

Romance blanco al Lobo Ramírez

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

Antes de ser lobo fue
tan sólo un presentimiento,
apenas como una sombra,
-como un leve pelo blanco-
corriendo entre la maleza.

Supimos que estaba aquí,
muy cerca de nuestras casas
porque había huellas nuevas
en los caminos antiguos

Supimos que iba y venía
por otras sendas, distintas,
que antes nunca conocimos.

Supimos que aquellas sombras
era la sombra del lobo.

Poco a poco, sin un ruido,
de noche entró en los corrales,
enseñando a las gallinas
solfeo y composición.
El gallo aprendió a callarse,
y los perros, cuando aullaban,
lo hacían a cuatro voces,
con serenatas de Schubert
y motetes de Albinoni.

Le dio verso a los braceros
y rimas al boticario,
sinalefas a los niños
y cadencias a los novios.

Por él, los hombres supieron
como debían vestirse.
Con él, las mujeres vieron
como había que desnudarse.
De ropa, y de piel, el lobo
sabe todos los secretos.

Elegante como un vals,
discreto como un espía.
Burlón, astuto y temible,
tiene los ojos de risa,
y colmillos de ternura. 

Así es nuestro lobo bueno,
al que llamamos Ramírez,
los que tanto le queremos.

Los Proscritos

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jun 06 2008

LoboCatil

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

LoboCatil 500 mgs.

Composición

Lobocepato de di-cariño …………………………. 500 mgs.

Hidróxido de aniversario………………………….. 500 mgs.

Verso-butazona………………………………………..  75 mgs.

Acido afectuoso-clavulánico……………………….  125 mgs.

Paracetamor……………………………………………..  500 mgs

Presentación

Envase hermético que contiene 365 abrazos

Propiedades

LoboCatil reúne cuatro principios activos de probada eficacia en los procesos de inflamación leve de los centros nostálgicos. Los efectos ansiolíticos del Lobocepato de di-cariño coadyuvan a la enérgica acción anti-pirética y analgésica de la Verso-butazona y del Paracetamor, que se potencian entre sí,  favorecidos por el ácido afectuoso-clavulánico, consiguiendo una buena actuación antiexudativa y antiflogística. El hidróxido de aniversario actúa directamente en los centros nostálgicos centrales.

Indicaciones

Trastornos emocionales por aniversarios. Profilaxis y tratamiento de emociones de diversa etiología.

Dosificación

La posología se instaurará de forma individualizada. No tiene contraindicaciones. No presenta interacción con otros medicamentes aunque sus efectos pueden verse potenciados por el consumo de alcohol.

¡Felicidades Lobo!

Sulle

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