abr 30 2010
Carlos Barral
Entrevista 1/5
Entrevista 2/5
Entrevista 3/5
Entrevista 4/5
Entrevista 5/5
abr 30 2010
Entrevista 1/5
Entrevista 2/5
Entrevista 3/5
Entrevista 4/5
Entrevista 5/5
abr 12 2010
Estoy de acuerdo con Carson McCullers (CM) en que hay dos categorías en toda relación amorosa, amante y amado, pero discrepo en que cada categoría corresponda a una persona, sin posibilidad de alternancia ni simultaneidad, a lo largo de una relación. La frase “Muchas veces la persona amada es solamente un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante” es la nos define al amante según CM: aquel que lleva ese amor en su interior dispuesto para ser empleado, volcado en alguien. ¿Por qué una persona determinada y no otra? ¿O es que da igual cuando uno va cargado de amor? ¿La cuestión es poner el huevo en algún sitio? ¿Y qué es ese amor?
CM nos responde a las tres primeras preguntas en el siguiente párrafo: cualquier persona podría ser depositaria del huevo (digo, del amor); es casi una cuestión de estar en el momento justo en el lugar adecuado. Por ello, porque el depositario no hace nada, es por lo que la calidad del amor la determina el amante.
¿Y qué es ese amor? CM entra en faena en el tercer párrafo: “El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor”. Lo que busca el amante es reciprocidad. Ese algo que el amado no está dispuesto a dar, porque no ama al otro. El amante quiere que el amado le empolle el huevo, que lo cuide, y al amado le importa un huevo el ídem. Es decir, CM está pensando en todo momento en amores no correspondidos.
Llegados a este punto cabe hacerse varias preguntas: (1) ¿Ha soltado el amante su huevo sin más, a quien se le pasaba por delante? Es decir, ¿le urgía amar? ¿Por qué? (2) Si no le urgía, ¿por qué no recoge su huevo y se marcha a buscar mejores nidos? Es decir, ¿le gusta la asimetría de la relación tal y como la describe CM? ¿Qué obtiene de ella, “si esta experiencia sólo puede causarle dolor”? Y luego tenemos otra variante: el amante A se acerca al amado B y éste se revuelve y, a su vez se hace amante que exige al primero, A, reciprocidad. ¿Qué hará el amante A? ¿Se marchará porque no quiere ser amado? ¿Y por qué no querría ser amado?
abr 06 2010
Hace unos días le hablaba a alguien sobre Edward Gorey. Aquí dejo un vídeo con esta historieta.
mar 16 2010
Será esta noche, dijo,
rozando con su dedo mi mejilla.
Después, dijo, apretando mis argollas,
que él, Krátevas, me amaba ardientemente.
También, que él no era el perro de Mitrídates,
si acaso, era un soldado, la espada de lo bello.
Narraría en hexámetros mi pérdida,
el sublime fulgor de mis mejillas,
la sombra en la llanura de mi pecho,
el ángulo perfecto de mis músculos
desvaneciéndose
en veneno, en la nada.
Y yo miré su diadema de esclavo,
su blanco atuendo,
y dije: Krátevas, esposo mío,
nunca quisiste ser un hombre libre.
Y escupió en mis mejillas macilentas,
en el hueco sangrante de mis pechos,
en la masa deforme de mis músculos.
Cuando ciñó mi cuello con sus manos
me sofocó su hedor—
@Antonia, 2010
mar 07 2010
Este año, en octubre, hará 100 años que nació Miguel Hernández. Hoy he leído el artículo de Antonio Muñoz Molina en El País y me ha gustado mucho, en realidad, me ha emocionado. Quiero recordar a mi paisano con el ejercicio que nos mandó Jesús Urceloy hace dos años.
En la jungla de hierro
Miguel estaba,
esperando un suspiro
que lo matara.
Miguel de barro,
estertor de paloma,
ceñudo y alto.
En un huerto de cardos
revolotea
un niño presa de hambre
pidiendo cena.
Perito en luna,
destinado a la guerra
desde la cuna.
Una sombra desciende,
adusta y pura,
por su ceño fruncido
de media luna.
Noche de frío,
enlutado de escarcha,
verso escondido.
Ungido por las balas,
como el esparto,
descerraja palabras
de su costado,
bruno de pena,
coronado de luna
de ceja a ceja.
Las palabras del hambre
cosen su pecho
como un hilo de sangre
buscando el centro.
Cierra los ojos,
que la luna restañe
tus sueños rotos.
@Antonia, 2007
mar 07 2010
Mitrídates VI, también llamado
Eupátor Dionisio, y conocido como el Grande,
pudo haber sido un hombre de estos tiempos.
Se dice que asesinó a su madre y a su hermano
antes de proclamarse rey del Ponto,
y que fue clemente con su hermana desposándola.
También se dice
que podía ordenar pena de muerte
en todas las lenguas que se hablaban en su reino.
Temeroso de filtros y venenos,
mandaba a Krátevas, su médico, analizar
sus efectos en cuerpos torturados.
Dicen que halló el antídoto perfecto.
Ordenó la matanza
de los ciudadanos romanos de Anatolia,
—atrayéndose las iras de Roma.
Luchó por la Bitinia
pero su ejército fue derrotado.
Levantó otro ejército aún mayor,
para caer de nuevo.
Mitrídates Eupátor, rey del Ponto,
el asesino, el usurpador,
el coleccionista de venenos y de antídotos,
el de las vastas lenguas,
fue feroz en su triunfo
mas no supo morir
con debida elegancia en su derrota.
Incapaz de arrojarse sobre su propia espada,
ingirió uno a uno sus venenos
pero sólo sintió leves molestias.
Suplicó a un oficial que le matase,
sin resultado. Las crónicas no dicen por qué.
Al final, su hijo Farnaces, hastiado,
y ansiando arrebatarle la corona,
le obligó a suicidarse
en un lugar olvidado del Bósforo,
aunque no hay leyenda ni indicio alguno
del arma utilizada.
La muerte, sin embargo, no le quiso,
vive entre todos, yace entre los nuestros.
Pero hay otras versiones de su muerte.
Mozart, robándole el texto a Racine,
compuso una tragedia intemporal.
Cuando Mitrídates, dado por muerto,
volvió de la batalla, sus dos hijos,
Sifares y el arriba mencionado,
estaban repartiéndose la herencia
y querían casarse con Aspasia
—por entonces amante de su padre—
quien quería a Sifares—era joven—
y no la decadencia de Mitrídates,
quien quiso demostrarles sus potencias:
libró otra gran batalla contra Roma
(las cosas hay que hacerlas a lo grande)
cayendo nuevamente derrotado.
¿Qué otra cosa podía hacer Mitrídates Eupátor
vencido por Roma, contestado por sus hijos,
anciano, abandonado por su amante?
Pues quitarse de en medio dignamente.
(Y esta fuente subraya la bravura
con que supo enfrentar su propia espada.)
mar 04 2010
Querido Lobo: esta tarde he hecho mis investigaciones sobre el interfecto. He aquí la información recabada.
Mitrídates VI, también llamado
Eupátor Dionisio, y conocido como el Grande,
pudo haber sido un hombre de estos tiempos.
Se dice que asesinó a su madre y a su hermano
antes de proclamarse rey del Ponto,
y que fue clemente con su hermana desposándola.
También se dice
que podía ordenar pena de muerte
en todas las lenguas que se hablaban en su reino.
Temeroso de filtros y venenos,
mandaba a Krátevas, su médico, analizar
sus efectos en cuerpos torturados.
Dicen que halló el antídoto perfecto.
Ordenó la matanza
de los ciudadanos romanos de Anatolia,
—atrayéndose las iras de Roma.
Luchó por la Bitinia
pero su ejército fue derrotado.
Levantó otro ejército aún mayor,
para caer de nuevo.
Mitrídates Eupátor, rey del Ponto,
el asesino, el usurpador,
el coleccionista de venenos y de antídotos,
el de las vastas lenguas,
fue feroz en su triunfo
mas no supo sufrir
con debida elegancia su derrota.
Incapaz de arrojarse sobre su propia espada,
ingirió uno a uno sus venenos
pero sólo sintió leves molestias.
Suplicó a un oficial que le matase,
sin resultado. Las crónicas no dicen por qué.
Al final, su hijo Farnaces, hastiado,
y ansiando arrebatarle la corona,
le obligó a suicidarse
en un lugar olvidado del Bósforo,
aunque no hay leyenda ni indicio alguno
del arma utilizada.
feb 27 2010
Para J. M. Sulleiro
Hoy os traigo este órgano desnudo
para que lo toquéis
y lo veáis bombeando en el vacío,
para que me digáis
si puede sostenerse entre las cosas,
abierto a la intemperie,
al roce intermitente de los filos,
alegre en el descanso
de la vida menuda y de la nada.
Y me diréis que no,
pero que sería interesante comprobarlo.
Por ejemplo, podéis analizar
cómo reacciona con la más ligera
presión de vuestros dedos.
Ved cómo crece
la desazón que llaga el pericardio,
el grito de la sombra que lo habita
como si fuera un soplo,
hablando su lenguaje de pulsiones,
de cuerdas ácidas,
de frío,
la gota de agua que cae inaudible
y, torrente sonoro, se desborda.
Y, tras haber concluido vuestro examen,
ya sabríamos
por qué no halla la calma en la quietud
el órgano desnudo que os ofrezco.
Miradlo ahora,
alerta, como el ciervo
que teme hallar el silbo que vulnera,
febril, como el adicto
al que espanta no sentir de nuevo su tortura,
ligero, como la hoja,
a merced de los roces y la nada.
@Antonia
feb 21 2010
Un hermoso poema de Eugenio Montejo
No vi a Manoa, no hallé sus torres en el aire,
ningún indicio de sus piedras.
Seguí el cortejo de sombras ilusorias
que dibujan sus mapas.
Crucé el río de los tigres
y el hervor del silencio en los pantanos.
Nada vi parecido a Manoa
ni a su leyenda.
Anduve absorto detrás del arco iris
que se curva hacia el sur y no se alcanza.
Manoa no estaba allí, quedaba a leguas de esos mundos,
-siempre más lejos.
Ya fatigado de buscarla me detengo,
¿qué me importa el hallazgo de sus torres?
Manoa no fue cantada como Troya
ni cayó en sitio
ni grabó sus paredes con hexámetros.
Manoa no es un lugar
sino un sentimiento.
A veces en un rostro, un paisaje, una calle
su sol de pronto resplandece.
Toda mujer que amamos se vuelve Manoa
sin darnos cuenta.
Manoa es la otra luz del horizonte,
quien sueña puede divisarla, va en camino,
pero quien ama ya llegó, ya vive en ella.
feb 20 2010
When I was young and simple, I thought the nineteenth-century novel to be driven by love; but now, in my more complicated and riper years, I see that is also driven by money
Margaret Atwood, “Payback”
Cuando era joven y simple pensaba
que todo era dolorosamente frágil
y evanescente,
quizás
porque así era mi capricho.
(Aún no conocía la teoría de la voluntad de Nietzsche y despreciaba a los utilitaristas Benthamianos).
Mientras tanto, gozaba, sufría, y decretaba:
“pero el pasado, Arcadia inexpugnable,
aviva la llama de lo eterno inaprensible”,
o “el viaje es una sed que a sí misma se alimenta”,
también “la verdad, banal o terrible,
carece de palabras que la expresen”,
incluso “la soledad es amante
que no admite la mudanza”,
aunque sea endecasílabo
seguido de octosílabo.
Ahora que soy mayor y retorcida
no puedo resistirme a señalar
el siguiente anuncio de Internet:
Welcome to Arcadia Gardens,
where visitors can experience life to the fullest
as we take care of their thoughts:
wild sex, excruciating unhappiness,
unbearable hate, scorn and loneliness,
youthful humillliations and parental abuse.
Be no longer the silent guest, the grey partner,
enjoy and share with your beloved ones
past memories of your own!
__________________________________
We have a choice of experience lines,
from the unending sorrow to the hedonistic emptiness,
call in advance to ask for the one best suiting you,
visiting hours from 9:00am to 10:00pm, seven days a week
Groups Discounts, Gift Cards,
Arcadia Gardens, Words Limited, Inc. , 2010.