Feb 08 2010

NANA

Publicado por Morticia en Invitados

Anoche no sabía si coger

este consolador o un crucifijo.

En las páginas guarras de internet

nievan coños furtivos

y semen caducado.

Anoche no sabía si bordar

una meada tuya en la almohada.

No quería lloverte ni agotarte

así que te invoqué

como un taladro roto.

Anoche no sabía si sufrir

y  me puse a pecar hasta matarte.

En las páginas guarras de internet

llueven versos torcidos

Y las palabras sucias.

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Feb 08 2010

Exento

Publicado por Claudio en Papeles de Claudio

Guapas, guapos; guapos, guapas:

que dice el señor anatomo patólogo que la bicha está “exenta de tumor residual”, lo cual a mí me suena a poesía celestial pero por si acaso, ahí va eso mientras dure.

Cáncer: Mi sangre disidente

Mi sangre disidente,

cuerpo que mi cuerpo oculta

donde no llega el aire,

alma sin luz que naciste

para devorar mi miedo.

Desde la oscuridad

donde nunca escarbamos

tú de mi mal me alertas:

un aviso de muerte

para que viva.

Quiero soplarte el aire

abanicarte

y dirigir mi vida

y que respires.

y quiero encender mi cuerpo

que te ilumine

y que salga a la luz

lo que desvelas.

Mi yo, mi otro yo,

te rindo homenaje,

guardaespaldas,

has apurado

la copa de mis derrotas,

secretos y mentiras,

la tramoya de una vida.

Quiero

que la belleza cruel

de tu verdad,

que tu desprecio

por todo lo que es vano,

por todo lo que no es la vida entera,

que tu sangre y tu cuerpo

y hasta tu última célula,

estén en mi corazón

para ocupar tu sitio

y querer con él.

Claudio, diciembre 2009

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Feb 08 2010

¡Viva el Exento Carrillo!

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

 
Aporreando el piano,

maullando a dos carrillos,

y abriendo una cerveza,

van Los Proscritos gritando:

¡Viva don Claudio, el Exento!

Los Proscritos

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Feb 07 2010

Milagro en Canillejas

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

¡Vaya fin de semana que ha pasado el Obispo de Madrid! Reuniones, timbres de teléfono, faxes, correos electrónico. Caras de estupor  entre los prelados; perplejidad y confusión. Cada llamada de teléfono era un nuevo sobresalto.

__Moseñor: ¡Otro milagro en Canillejas

__¿Otro?

__ Sí, monseñor, otra vez en la calle Circe.

__¡Ay!, ¡Señor!, ¡Qué tarde de milagros llevamos!

Y es que sólo de milagro pude calificarse el cocido de ocho carnes oficiado ayer por el pontífice Alfonso. Era de ver cómo se se prosternaban los invitados ante la sublime sopa. Cada plato que salía de la cocina era acogido con sollozos de emoción. Se anegaban de lágrimas los ojos ante la indescriptible textura de los garbanzos. Y cada una de las ocho carnes elevaban la hondura de su propia voz hasta llenar la casa entera con  un polifonía de armónicas ebriedades. Algunos comensales gemían como niños, otros rezaban, no faltó, incluso, quien se diera golpes en el pecho.

Milagro, y sólo milagro, fue la hospitalidad y mansedumbre de Alfonso y Elisa, para con una tropa tumultuosa y vociferante que ocupó su casa durante más de doce horas, arrasando todas las reservas de alcohol, discutiendo como enérgumenos, y desenvainando poemas sin el menor atisbo de misericordia.

Nada era de este mundo: ni la esbelta cintura de Antonia, ni el apetito del Urce, ni la súbita y milagrosa recuperación de Claudio, ni las risas de Carmen. También fue sobrenatural la capacidad de Estrella para hacernos reir hasta el mismo límite del fallecimiento. Prodigiosa, como siempre, la serenidad Ignacio y de Alicia.

De todo hubo, hasta unas melancólicas piezas tocadas por Ignacio con el saxo de Alfonso. Fotos antiguas, bromas nuevas, versos recién estrenados, aguardiente de Martín Codax y ginebra, mucha ginebra. (Ginebrita con limón, sabor de amores).

__ Monseñor: ¡otro milagro!

__ ¿Qué ha sido ahora?

__ Que Sulleiro está callado.

__ ¡Dios mío! Esto es aún más grave de lo que pensábamos. ¡Póngame enseguida  con el Vaticano!

Sábado de milagros. Que no volverán a repetirse, estoy casi seguro, porque ya se sabe que la Iglesia no tolera el placer de sus hijos. Cada cual en su casa, y Rouco y señora en la de todos.

Sulleiro

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Feb 07 2010

ORACIÓN POR LA PAZ DEL MUNDO

Publicado por Morticia en Papeles de Ángela

Bueno, ya veo que el fin de semana se hace notar y no hay nada nuevo por vuestras partes ni las mías, así que voy a subir, definitivamente, esto que tengo a mucha honra proclamar.

Empresario, banquero
Monarca, Mi Teniente Coronel
Sarkozí, Zapatero
Obama, El Real Madrid
Dieciséis Bendecitos, Fidel Castro:

Quise follarme a Dios
Y resultó que Dios, Todo Poder
Era el pobre impotente
Qué penita me daba
Dios Todopoderoso qué penita.

Mandamientos impuso
Sobre todas las cosas a Él amarle
Y bien que le quería
Dolor de mis ovarios
Prefería obediencia Dios, qué geta.

Me pidió en matrimonio
Monjita de clausura quiso Él
Que yo me convirtiese
A la ablación corriendo
El pobre era impotente, picha floja.

Se puso a hacer milagros
Se aburría el Señor sin hacer nada
Plagas, castigos, guerras
Santas Inquisiciones
Y qué-mala por bruja a la que escribe

Dios Todopoderoso
Me hizo puta, capullo yo te amé
No quiero tus Mercedes
Benz, Benz, Señor no tardes
Ven ven que te esperamos todas Vírgenes.

“El poder es un asunto de impotentes”

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Feb 06 2010

Lenguaje

Publicado por Sulle en Papeles del Sulle

Hace ya casi dos meses que intento escribir un poema sobre Antonia. Mejor dicho: hace dos meses que intento escribir sobre los poemas que nos lee Antonia. Tengo la idea, la emoción y la necesidad de hacerlo. Sin embargo, en ese tiempo, sólo he conseguido redactar un único verso. Se lo confesé a Urceloy el jueves mientras caminábamos por la Dehesa de la Villa. El bueno de Urce me tranquilizó: “lo que intentas es difícil”, dijo.

Sí que es difícil. De Antonia no sólo disfruto, y mucho, sus poemas. Pero, lo que, en realidad, me avasalla de sus versos es el lenguaje. Nunca utiliza palabras, ni expresiones, poéticas. Lo que es poético es su lenguaje. Es un lenguaje tejido con mis propias palabras, con las palabras de mi gente y de mi tiempo. ¿Qué tiene entonces de especial? El aliento, el alma del lenguaje.

Sospecho que, entre los muchos dolores que sentimos al perder una amante, hay uno que se prolonga penosamente mucho tiempo. Es el dolor del lenguaje. ¡Cuánto extrañamos nuestro lenguaje amoroso! Pues bien: yo me me reencuentro con ese lenguaje en muchos poemas de Antonia. Y me pasa que, después de penetrar en ellos, salgo sintiendo de otro modo, como si escuchara, otra vez, mi propia voz enamorada.

Asunto distinto es la voz. No sé cómo sucede, pero, cuando Antonia lee un poema, es como si le diera a mi cuerpo esa voz que a mi me falta.

-oOo-

Me han llevado hoy por las calles y los bares de mi juventud. ¡Qué gusto da ver que otros chavales llenan mis calles y mis bares de entonces! También son hermosos y alegres, como nosotros lo fuimos. Nada ha cambiado; sólo nosotros. Y tampoco hemos cambiado tanto: aún nos besan labios buenos, y nos abrazan cuerpos amables.

Sulleiro

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Feb 05 2010

Gato

Publicado por Claudio en Papeles de Claudio


He encontrado a mi gato muerto en el jardín,

no sé, Dios, el destino, el universo.

Lo encontré ahí entre las hojas,

una muda de serpiente.

Sin importancia.

Yo lo recuerdo negro en la ventana,

dos faroles de luz  si estaba oscuro,

un currusco de pelo entre mis manos.

Fardón de descampado,

ratones y gatitas; cicatrices

de gatas y de ratas;

una sombra de vida en el pasillo.

Me pregunto si el gato que come en la cocina

me recuerda.

Claudio

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Feb 05 2010

Transcripción de un comentario de Morti

Publicado por Antonia en Invitados

Cuando veo a esas mujeres devanándose las lorzas,

supliciarse las neveras

pensando

que ese sufrimiento las redime

les diría:

He conocido a la más bella y también sufre.

Vuestro mal anida

en la cabeza de los otros.

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Feb 05 2010

Apunte

Publicado por Morticia en Invitados

Dios que me salve como siempre han hecho sus condenas.

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Feb 05 2010

Y tú

Publicado por Morticia en Invitados

Yo doy todo ese dolor por una noche tuya.
Yo te espero.
Yo te olvido.
Yo te nombro.
Yo te haría ser.
Yo te hago nomío
sino el más el aún el tanto.
Yo te vi de Dios y de la Nada
Yo te hermoseaba feo
Yo te odiaba en mi vagina
Y te urgía en los brazos
Yo te hacía serpentinas en el pelo.
Yo te ignoraba el vientre
perpetuo
Yo te comía el silencio.
Yo no te hacía nada
Yo no te hacía
Yo no
Y tú
No estabas.

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